Parcial domiciliario

Raymond Depardon, Chile 1971 

Fotógrafo: Raymond Depardon

Sin título. Chile, 1971

Denotación

Lo que la imagen denota (lo que alguna vez fue real, el analogón) es a dos niñas, suponemos que chilenas, vestidas de ropas tejidas color amarillo, comiendo helado frente a una vivienda humilde. En la puerta de la casa cuelga la imagen (parece una ilustración) de la cara del Che Guevara, en una muy conocida postal. En el fondo de la imagen, fuera de foco y a la derecha, se encuentra un tercer niño o niña. Los zapatos de las niñas de amarillo están algo sucios. Sus cachetes, rosados.

Procedimientos de connotación:

El segundo sentido del mensaje fotográfico

 

Pose

No sabemos en qué medida esta foto fue planificada y esta pose, forzada. En lo que a mí respecta, la pose resulta natural, propia de cualquier niño. No parecen estar conscientes de la presencia de la cámara, y se ven concentradas en su helado. Lo extraño es el esperar frente a la puerta de la casa, apuntando sus cuerpos en la misma dirección. Algo esperan u observan, alguien las llamó o alguien las vigila. Quizás sucede algo interesante ahí afuera, que no quisieron observar desde la ventana. Quizás es mejor comer el helado afuera, para no ensuciar el piso dentro. No se las ve muy preocupadas por mancharse la ropa, sobre todo a la niña de la izquierda, que devora su helado de palito con fruición, aunque con la mirada atenta a su izquierda y a lo lejos.

La imagen del Che contiene una pose. La mirada convencida y el rostro iluminado y bien demarcado recuerda a algunas imágenes pintadas de Jesús, respetando una serie de reglas iconográficas para la representación clásica del héroe, del salvador. El claroscuro recorta a la figura y enmarca el rostro, la inconfundible gorra, y el pelo largo. ¿Hacia qué mira el Che? Posiblemente hacia la luz de la revolución, dirán.

 

Objetos (o pose de los objetos)

Hay pocos objetos en esta foto, y queda claro que uno de ellos es el central: nuevamente la imagen del Che Guevara. El tamaño de la imagen en relación con la puerta sobre la que cuelga nos habla sobre su magnitud idolátrica, lo que significa para la familia o las personas que conviven bajo ese techo. Sabiendo la fecha en que se tomó la foto, a cuatro años de su muerte, es posible que la casa de las niñas no fuera la única con su foto colgada. Pintada a mano, es prueba viviente de una dedicación especial y de una necesidad de su presencia esperanzadora.

Hay una especie de pileta al costado, en que quizás se lavan las ropas, o las manos. La puerta está compuesta de muchas tablas de madera clara, el techo es de chapa. La convergencia de estos materiales habla sobre todo del nivel económico de los habitantes de la casa, de su posible ubicación en la periferia de alguna ciudad chilena, o en el campo profundo, donde se asientan aquellos que se caen del sistema. Sobre esto mismo, las ropas, probablemente hechas a mano por alguna abuela o madre habilidosa, y los zapatitos desgastado y sucios de barro, podrían pasar por aspectos comunes tanto de niños de ciudad como de niños de campo, pero en contexto, se entiende que están relacionados con una carencia y no con una cuestión estilística.

Fotogenia

En Ensayos sobre la fotografía, Beceyro nota que el concepto de fotogenia en Barthes está fuertemente basado en lo cultural, y que su definición es ambigua. Quizás la fotogenia, en cuanto a la “imagen embellecida” y como proceso de connotación, esté presente en aquellas imágenes con una intención previa al momento de captura, en que el fotógrafo prepara la escena, o elige el encuadre de una cierta manera para favorecer la transmisión de una sensación o concepto. Sobre la imagen de Depardon, podemos decir que el encuadre vertical puede haber sido buscado con el fin de mostrar a las niñas de cuerpo entero, en toda su expresión y su vestimenta, incluyendo la foto del Che y algo de la casa del fondo. Hay un doble reencuadre: las niñas están enmarcadas por el marco de la puerta, y la tercera figura del fondo, por la ventana y una pared más lejana, a la derecha. La foto no parece tener presencia de luz artificial, más bien aparenta haber sido tomada durante un día nublado. La idea de lo nublado y gris connota en sí misma, quizás, los tiempos oscuros de la política chilena durante los años 70, y el incierto porvenir de la clase obrera en la época. El amarillo vibrante de los conjuntos de las niñas es el valor de luminosidad más alto en la imagen. Si quisiéramos, podríamos otorgarle la carga emocional de la esperanza en las nuevas generaciones. El aire por encima de sus cabezas, además, les otorga espacio para crecer y un aire de adultez y seriedad. Están solas, pero ellas pueden solas.

 

Esteticismo

Según Beceyro, el esteticismo de Barthes tiene que ver con las referencias culturales obtenidas de otras artes presentes en la fotografía, sobre todo aquellas que vienen de la pintura. Considero que hay algo de la pintura clásica en el encuadre vertical, representando a las niñas de cuerpo entero, como si se tratara de las hijas de un noble europeo. El vestuario es propio de la época, al igual que los peinados, y no remite a otro medio gráfico, salvo quizá a las ilustraciones de revistas de moda.

 

Sintaxis interna de la imagen

En mi opinión, la pobreza es algo que un niño no debería experimentar jamás. Es algo que ni un adulto puede comprender muchas veces, ya que sus motivos reales muchas veces están ocultos a los ojos del carenciado y son parte de un plan mayor que tiene alguien externo, la mano invisible, si se quiere. Por esto para mí, la sintaxis de la imagen es alotópica. La niñez, los pantaloncitos de lana y los zapatos blancos, pertenecen a un universo de inocencia muy cuidado; a sueños extraños y monstruos todavía poco desarrollados, miedos pequeños y fáciles de vencer. La vivienda precaria, la rotura en el pantalón amarillo de la niña con vincha blanca, son irrupciones en estos sueños, son miedos demasiado enormes y difíciles de suprimir. Los rostros concentrados, el helado, la satisfacción del helado de palito, que es igual de emocionante para cualquier niño (y adulto joven), contrastan con los ideales de la revolución cubana, con la necesidad de la lucha armada para garantizar la liberación de los pueblos latinoamericanos, la ideología comunista, el neoliberalismo y las dictaduras militares. La madera, los clavos, su unión, fruto del trabajo de manos cansadas y de una necesidad urgente de un techo, el que sea, contrapone la dureza a la suavidad de la lana amarilla, los cachetes colorados y los brillantes ojos morenos de dos niñas; sus zapatos blancos, tan delicados, ensuciados por el barro.

Pareciera que los dos grandes temas en colisión son las preocupaciones adultas y las preocupaciones infantiles, relacionadas íntimamente, ya que una se inscribe en la otra, pero a la vez separadas muchas veces por la una dificultad propia del lenguaje de comunicar a los niños los asuntos de grandes, y de comunicar a los grandes los asuntos de niños. Sin embargo, en esa casa conviven ambos, sin aparente conexión, unos en conjuntos de lana, otras en íconos de papel.

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